sábado, 18 de junio de 2011

Construir a escala humana

Lo que hemos estado construyendo, era consumir territorio y recursos sin sentido. Se apropiaron de magníficos paisajes eternos como si fuera posible y coherente comprarlos y venderlos y los transformaron en una mediocre extensión de su soberbia: poniendo las piscinas en medio de las playas hasta que todas parecían lo mismo”. Son palabras de Kenneth Frampton, director de la cátedra Ware de Arquitectura de la Universidad de Columbia, al diario La Vanguardia.

Países como España, Inglaterra o Estados Unidos han basado gran parte de su crecimiento económico de los últimos años en el sector de la construcción. Se edificaron más viviendas que las que se podían ocupar. El motivo del desmesurado incremento de la inversión en ladrillo se sustentó sólo en el beneficio económico. Se edificaron grandes bloques de pisos, urbanizaciones y mansiones en espacios inadecuados. Se inflaron los precios de las viviendas, lo que obligó a los compradores a firmar hipotecas abusivas, que los bancos concedieron sin que existiesen garantías suficientes de pago. Seres humanos y medio ambiente pasaron a un segundo plano.



Brasilia se convirtió en 1960 en la capital de Brasil. Bajo la dirección arquitectónica de Oscar Niemeyer y con Lucio Costa como urbanista, se construyó una ciudad con el objetivo específico de trasladar la capital, entonces Rio de Janeiro. Fue levantada en una meseta desierta a la que tuvieron que desplazarse trabajadores del resto del territorio brasileño. Sin embargo, su importancia política es inferior a su peso demográfico. En la actualidad es el cuarto municipio más poblado del país, superado por Sao Paulo, Rio de Janeiro y Salvador. Sao Paulo tiene más de 12 millones de habitantes, según el censo de 2010. Casi 6 veces más que  la capital.

La Unesco declaró Brasilia Patrimonio de la Humanidad en 1987 y posee el mayor índice de renta per cápita de Brasil.  Sin embargo el número de personas que vive en asentamientos precarios no ha dejado de crecer. El número de personas que reside en favelas en la capital federal creció un 400% entre 1996 y 2006. Los seres humanos no fueron el eje central de la planificación de la ciudad, lo que ha producido grandes bolsas de marginación y pobreza.

En los últimos años no ha habido una preocupación por la comunidad. Keneth Frampton explica que la arquitectura es “defender y recuperar el sentido de lo público”. Esto explica que, en las ciudades, en los balcones y lujosos áticos de Rio de Janeiro, México D.F., Durban, Nueva Delhi o Hong Kong tengan vistas a la pobreza, el hacinamiento, la inseguridad y la violencia.

No sólo las viviendas han de construirse a escala humana. También las ciudades deben planificarse en función de las necesidades de las personas. Es esencial que cerca del hogar los seres humanos tengan guarderías, supermercados, centros de salud y de trabajo. No podemos depender del transporte para cubrir nuestras necesidades básicas. Conducir para hacer la compra, llevar los niños al colegio o  para ir a la oficina supone un gasto de tiempo que aprieta aún más nuestras agendas. Además lleva consigo un gasto en combustible que perjudica la economía familiar y daña el medioambiente. Es necesario buscar una armonía urbana, que favorezca al ser humano, haciendo su vida más humana y más sencilla.
Las leyes del mercado han condicionado la planificación de las grandes ciudades. Basta dar un paseo por el centro de cualquier ciudad para comprobar como cadenas de restaurantes de comida rápida y grandes tiendas de ropa han ocupado la mayor parte del espacio. Los que no pueden hacer frente a los costes dejan su local a negocios más prósperos. Los establecimientos destinados a cubrir necesidades primarias han perdido terreno. Es cada vez más habitual que supermercados y centros de trabajo se sitúen en la periferia y que muchos escolares tengan que salir de su barrio para acudir a la escuela primaria o al instituto.
Debemos promover una planificación urbanística más humana y responsable. Es imprescindible hacer que los espacios sean más habitables para las personas. Se debe recuperar y promover la construcción a escala humana.

Javier Fernández Díaz
Periodista

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada